Plataforma del Agua y la Energía lanza propuestas para la Política Energética Nacional

El encuentro defendió la soberanía, el control de los precios, la calidad de los servicios de electricidad y agua, la industrialización nacional y una mayor participación popular

Lanzamiento del documento: “Propuestas para la política energética nacional – Brasil para los brasileños”. Foto: Beatriz Drague Ramos / MAB

En una plenaria nacional realizada este lunes (14), la Plataforma Obrera y Campesina del Agua y la Energía (POCAE) lanzó oficialmente el documento: “Propuestas para la política energética nacional – Brasil para los brasileños”. El acto unificó a dirigentes sindicales y de movimientos populares de las cadenas de petróleo, gas, electricidad, saneamiento, educación y agricultura campesina en torno a una agenda estratégica orientada a la reestatización de empresas públicas, precios brasileñizados y la garantía de la soberanía nacional.

El diagnóstico señala que, a pesar de los esfuerzos institucionales de reconstrucción nacional a partir del 2023, el rasgo principal del sector energético es el dominio del capital financiero —de bancos y fondos financieros—. También denuncia a las fuerzas fascistas y de extrema derecha como enemigas del pueblo y traidoras de la patria. El documento indica que es momento de avanzar y que la prioridad es reconquistar la soberanía energética; para ello, el Estado tiene una gran importancia en el control de la energía de Brasil.

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Unidad histórica y combate a la financiarización del sector

Rescatando la trayectoria de la articulación, el secretario de energía de la Confederación Nacional de los Trabajadores Urbanos (CNU) y dirigente de la Federación de los Trabajadores Urbanos del Sur, Thiago Bitencourt Vergara, recordó que la Plataforma Obrera y Campesina fue construida hace más de 16 años como una herramienta de unificación de las categorías. En su intervención, Vergara destacó la actualidad de la propuesta.

“El documento quedó muy completo y actualizado, aborda la cuestión de la soberanía nacional como pilar central, incorporando ahora las cuestiones de los cambios climáticos que estamos sufriendo, la denuncia del modelo de privatización y la financiarización, principalmente del sector eléctrico”.

Vergara convocó a la militancia a la acción directa durante el período electoral. “No hay otra tarea en los próximos 20 días que no sea pedir votos, organizar puestos, salir a la calle para que podamos elegir al presidente Lula y podamos continuar organizando, soñando y construyendo”, concluyó.

Soberanía, control de precios y la Amazonía en disputa

Representando al Movimiento de los Pequeños Agricultores (MPA), Leila Denise Meurer, llevó el saludo de los campesinos de todo el país y destacó la necesidad de mantener la organización popular frente a las crisis geopolíticas.

La dirigente denunció el avance del capital transnacional sobre los territorios tradicionales y la explotación continua de la región amazónica. “Continuamos viviendo la agresión del agronegocio, de las grandes empresas mineras, de las hidroeléctricas y de las empresas extranjeras, que hoy continúan avanzando sobre los territorios campesinos, quilombolas e indígenas. La región amazónica también sufre con este avance, siendo casi el último lugar que el capital encontró para clavar sus garras”.

Al abordar la crisis climática, Leila, criticó la asimetría global, afirmando que: “quien más preserva es quien ha pagado el precio”, mientras los contaminadores exigen nuevos sacrificios al Sur Global. Defendió la agroecología como pilar de transformación.

“En el campo entendemos que construir un nuevo proyecto pasa por la construcción de la soberanía alimentaria, del abastecimiento popular y de la agroecología, también como una forma de enfrentar las crisis, principalmente la crisis ambiental y climática”.

 El documento presentado por la Plataforma también orienta el combate directo al racismo ambiental que impacta en las comunidades afectadas. En el ámbito de la reestatización, de la política tarifaria y del enfrentamiento a la emergencia climática, el texto detalla directrices centrales para la reestructuración del sector energético bajo control público.

La propuesta defiende la recuperación del control 100 % público del sistema Eletrobras y de Petrobras, actuando desde el pozo hasta la estación de servicio y hasta el poste, de BR Distribuidora, Liquigás, de las refinerías privatizadas y de las fábricas de fertilizantes (Fafens), además de exigir la interrupción de las privatizaciones en el sector de saneamiento básico.

En el pilar de tecnología y ciencia soberana, los movimientos señalaron también al Servicio Geológico de Brasil (SGB-CPRM) y al Centro de Tecnología Mineral (CETEM) como empresas públicas estratégicas para la investigación y la soberanía sobre minerales críticos y tierras raras.

En relación con los precios, se busca superar la lógica especulativa del mercado mediante la brasileñización de las tarifas (adaptación de las tarifas a la realidad brasileña), fijando los valores con base en los costos nacionales de producción para reducir los costos de la población en las facturas de electricidad, gas de cocina y combustibles.

Esta búsqueda de justicia tarifaria también implica la eliminación de subsidios distorsionados que actualmente hacen que la clase trabajadora pague cerca de R$ 50 mil millones al año en cargos sectoriales para beneficiar a grandes consumidores.

Las entidades exigen el desmantelamiento del modelo regulatorio basado en subastas y tarifas indexadas al “precio máximo”, señalados como mecanismos de acumulación global y rentismo.

Finalmente, en lo que respecta a la transición energética y la protección social, el texto propone la creación de un fondo alimentado por impuestos sobre las ganancias extraordinarias de las empresas petroleras para financiar acciones de descarbonización y adaptación climática, además de exigir la reglamentación inmediata de la Política Nacional de Derechos de las Poblaciones Afectadas por Represas (PNAB – Ley 14.755/2023).

Movilización electoral y defensa de la educación pública

La importancia de la disputa política fue reforzada por Joceli Andrioli, de la coordinación nacional del Movimiento de Afectados por Represas (MAB), quien señaló el momento electoral como un punto de inflexión.

“He dicho y practicado que esta elección es la elección de nuestras vidas. Necesitamos reelegir al compañero Lula y, además de reelegirlo, formar un equipo que defienda nuestro proyecto en todo este país. Nuestra tarea ahora es tomar este documento y divulgarlo”, afirma Andrioli.

Por la Confederación Nacional de los Trabajadores en Educación (CNTE), la dirigente Claudir Magalhães destacó la entrega de una carta a los candidatos y reafirmó la relación entre la soberanía energética y el financiamiento de una educación liberadora. “La educación por la que luchamos es una educación con calidad social para todos y todas; no queremos cualquier educación. Queremos una educación para la inclusión, una educación que contribuya a formar ciudadanos pensantes en este país”, afirmó Claudir.

Combatir el fascismo y fortalecer a la clase trabajadora

El dirigente de Sinergia SP, Carlos Alberto Alves (Carlinhos), felicitó a la coordinación de la Plataforma Obrera y Campesina por su empeño y destacó el papel de la plenaria en la organización de la resistencia social.

“Esta plenaria es una forma más de capitalizar energías para continuar en esta lucha, continuar en la defensa intransigente de los derechos, dentro de un tejido social extremadamente fragmentado, donde el fascismo y la ultraderecha consiguieron conquistar las mentes y los corazones de estas personas. Tenemos un trabajo arduo para revertir parte de esto, para que continuemos en Brasil con un proyecto democrático y popular”, declaró Carlinhos.

El encuentro finalizó con el compromiso colectivo de llevar las propuestas del documento “Brasil para los brasileños” a todos los rincones del país, bajo la consigna: “¡El agua y la energía no son mercancías!”